LA NO- VIOLENCIA: PAZ Y HERMANDAD

Ha llegado el momento esperado, ver como  a través de nuestra gente, pueblos y naciones se están uniendo. Se está haciendo realidad el sueño de amor y paz que el mundo tanto anhela y  espera. Nuestro sueño [compromiso de todos]  ha sido el ofrecer por medio de nuestro humilde aporte, la solidaridad, justicia, dialogo, unidad y paz. De esta forma todos nos comprometemos a “Construir Puentes para unir Orillas”, utilizando la misma altura e idéntico equilibrio.

La paz, es una de las metas más nobles que puede perseguir una persona, tanto en su patria como en la comunidad internacional. Reconocemos que hay que apoyar, con decisión a quienes se esmeran poder ser constructores de paz. Sus esfuerzos  están encaminados  a crear, para todos, una vida mejor, una sociedad en la que cada persona tenga su lugar y en la que todos puedan vivir en paz y armonía.

Para una persona como esta su servidora, una pequeña voz para los que no tienen voz, que lucha para que se oiga con toda la fuerza el clamor de los pueblos, sin otra identificación que como latinoamericana, y como cristiana se me considere un servidor de la paz.

Vengo de un país de esperanza y en donde se ayuda a escribir la historia. Estoy convencida  que la opción de la no- violencia se abre como un desafío  y perspectivas nuevas y radicales.

Una opción  que prioriza un valor esencial y entrañablemente cristiano, la dignidad del hombre, la sagrada  trascendente e irrenunciable dignidad del hombre que le viene del hecho primordial de ser hijo de Dios y hermano de Cristo [Marcos 3:35]  y por lo tanto hermano nuestro.

No tengo mucho que decir, pero si mucho que compartir para lograr que, a través de la lucha por la no- violencia fortalecer el esfuerzo de la abolición de las injusticias a fin de alcanzar una sociedad justa y humana para todos. Una lección de esta iniciativa es que en los conflictos prolongados donde hay involucradas emociones profundas e históricas, cuando se ha intentado infructuosamente casi todas las formulas diplomáticas concebibles, el impacto de un paso visionario, generoso e imaginativo puede abrir nuevos caminos.

En este caminar junto a mis hermanos  los pobres, los que son perseguidos  los que tienen hambre y sed de justicia, los que padecen por causa de la opresión, los que se angustian ante la perspectiva de la guerra, los que sufren la agresión de la violencia o ven postergados sus derechos elementales, es por todos ellos que construimos puentes para unir orillas.

Mi voz quiere tener la fuerza de la voz de los humildes, la voz que denuncia la injusticia y proclama la esperanza en Dios, y la humanidad que es la esperanza del hombre  que ansia vivir en comunión y participación con todos los hermanos como hijos de Dios.

Conocer es valorar una realidad con la vocación cierta de compartir su destino. Conocer es llegar a una profunda identidad con los pueblos que protagonizan un proceso histórico, estando dispuestos a redimir el dolor con el amor, asumiendo, en esta perspectiva, la praxis de Dios.

Mi meta es trabajar más y mejor a favor de la fraternidad entre las naciones por medio de la promoción de paz, logrando disminuir la violencia a través de la unidad espiritual y ecuménica.

Estando en una peregrinación en el medio Oriente, Israel, Jordania y Egipto, me emocione mucho al observar al pueblo musulmán  orar con el rostro inclinado en reverencia  a Ala Dios. Eran miles de fieles que eran invitados al llamado a la oración. Vi como oran a nuestro Padre Nuestro  que está en los cielos. Es un llamado al amor al prójimo considerándonos todos hermanos, hijos de un mismo padre. Es una invitación a aspirar al cielo, donde esta nuestro padre, y a vivir siempre en su presencia. Ellos estaban santificando su nombre. Esta petición de oración interior  es para que el nombre de Dios este continuamente en su corazón y que de El, brote la oración interior que invoca su nombre. Al invocar su nombre llega hasta ellos su reino. Es la petición de paz y la alegría de Dios en su corazón.

En su oración  se me ocurrió pensar que pedirían también el pan de cada día, siendo una necesidad corporal y a lo que es necesario para ayudar al prójimo. El pan diario con el pan celestial, alimenta el espíritu, la palabra de Dios y la unión con El, en continuo pensamiento de Él y en la oración incesante del corazón.

Pido hoy a nivel local, internacional y mundial, a todo el universo que se elimine el desprecio a todas las religiones  sin excepción. Tenemos la necesidad de renovar el discurso religioso, intelectual y cultural para poder afrontar el extremismo y consolidar las bases de un diálogo civilizado. Todos estamos en actitud de  escuchar  no de oír. Escuchar con gran atención [sin reservas mentales, en forma objetiva y no a la defensiva y sin prejuicios], es bien importante de que lo que sé entiende es lo que la otra persona me quiso comunicar.

Debemos darnos la posibilidad de escuchar a mis hermanos, la posibilidad de entender lo que él quiere decirme.  De no ser así podríamos alimentar conflictos que  no terminarían nunca. Todos debemos pedirnos cooperación unos a otros para promulgar una norma internacional, que sea clara y explícita, que prohíba  la difamación de las religiones del mundo. Las religiones promueven un dialogo de civilizaciones y no dictan agredir utilizar las creencias religiosas para transgredir en el ambiente social y económico.

Es muy importante, que todos  tengamos la necesidad de desarrollar una estrategia y un gran proyecto intelectual, para comprender las bases ecuménicas de nuestra sociedad.  Corregir la imagen de las diferentes religiones y demostrar su naturaleza pacifica, asegurando que el verdadero religioso defiende la tolerancia y el respeto del otro.

Para lograr resultados positivos y edificantes, intentaremos con las siguientes estrategias: la primera estrategia la mencionamos, que es el saber escuchar. La segunda  estrategia podría ser  el dedicarse tiempo. Las relaciones se construyen dedicándose tiempo. Es que  cuando me hables es conocer que estoy con usted escuchándole, y usted es el centro de atención. Muchas personas desean establecer buenas relaciones  eso es importante pero no se dedican tiempo. Uno conoce a esa persona  a partir de la interacción. Dedícate tiempo a escuchar. Dedicar tiempo es saber que eres el centro de atención. Es bien importante sentir al otro, tocar al otro, mirarle con claridad  a sus ojos, sonreírle, asentir en su conversación. Así  la persona se siente en la confianza y seguridad que le escuchan y que lo que dice se le está prestando atención con seriedad, compromiso y respeto. La tercera estrategia es darse palabras de ánimo. Las relaciones se mejoran cuando hay palabras de ánimo y ayudan a la paz y felicidad.

Todos juntos y a viva voz, hacemos un llamado a la cordura y al dialogo, que es la fórmula para la Paz duradera; y los resultados serán asombrosos, y la felicidad plena.

 

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