Pisando Las Huellas del maestro” [Cristo Jesús]

Tema: “Busca la Paz y Síguela, Haz Bien y Apártate del Mal”

Conferencia: “Construyendo Puentes Para Unir Orillas” “Busca la Paz y Síguela. Mensaje de amor abrigando gran esperanza, que todos unidos utilizando su propio vehículo de fe podamos realizar esfuerzos dirigidos a lograr paz permanente para todas las naciones”

Conferenciante: Sra. Sonia Cruz Cruz

Muy Buenos Días, La Paz sea con Ustedes.

Amigos Todos.

Con inmensa alegría me dirijo a ustedes para compartir los hallazgos encontrados tratando de conocer que nos une, dentro de nuestro propio vehículo de fe. Los hallazgos encontrados me han ayudado a realizar esfuerzos para trabajar con ahínco a favor de la fraternidad entre las naciones por la cual lograremos conseguir la paz y la seguridad en el mundo.

MENSAJE:

Todos conocemos un hecho asombroso, los extraños eventos que dieron vida al prestigioso Premio Nobel. Don Alfred Nobel invento el “polvo explosivo de seguridad” mejor conocido como dinamita, que es cinco veces más poderoso que la pólvora. Esto permitió que las construcciones con explosivos fuesen más seguras, eficientes y económicas. Pero los líderes militares también reconocieron el valor de la dinamita. Sin embargo, el hombre conocido como “Lord Dinamita” era un pacifista y le preocupaba seriamente el uso dado a sus invenciones en tiempo de guerra. En 1895, un periódico publico erróneamente el obituario del Sr. Nobel, aunque estaba vivo. Se horrorizo al leer que sería recordado como el inventor de algo vinculado con la muerte y tantas matanzas. Así al morir, tal vez con la intención de aliviar su conciencia y mejorar su legado, el Sr. Nobel dispuso en su testamento que la mayor parte de su fortuna se usara para financiar un certamen anual celebrando los adelantos, científicos, literarios y los esfuerzos dirigido a la Paz.

Esto nos recuerda el salmo 37:11 que dice “pero los mansos heredaran la tierra y se recrearan en abundancia de Paz”.

Todos desean la paz. Algunos anhelan paz en la política. Otros añoran la paz mental, financiera, social y hasta física. Pero la mayoría del mundo parece creer que algún cambio externo en las circunstancias será lo que traiga paz duradera.

En Marcos 4, encontramos la conocida historia de Jesús durmiendo en medio de la tormenta. Se desato una tempestad de viento y las olas golpeaban la barca, pero Jesús dormía en la popa. “Jesús se levanto, reprendió al viento y dijo al mar: ¡Calla! ¡Enmudece! Y el viento ceso y vino una gran calma.”

Este es un relato fascinante porque los discípulos despiertan a Jesús para hacerle una extraña pregunta: “?no te importa que perezcamos? Por supuesto que le importa.” Porque de tal manera amo Dios al Mundo para que no perezcan.”

Naturalmente, Cristo no se sintió afligido por los elementos enfurecidos. De hecho, no tuvo que gritar; sus palabras cargadas de fe, fueron suficiente potentes. Pienso que simplemente dijo, “Calla. Aquiétate. Sea la paz. El viento ceso al instante y las aguas repentinamente regresaron a la calma. Lo mismo ocurre con Dios; puede calmar instantáneamente todos nuestros temores.

Al igual que ellos, somos presa de la ansiedad y perdemos la fe ante las tempestades. Dios no es solo amor es la esencia de la paz. La Biblia identifica a Dios como un Dios de Paz. La palabra Paz se encuentra como 430 veces en la Biblia, lo que implica que Dios tiene mucho que decir acerca de la importancia de este tema. La palabra hebrea para SHALOM, que puede usarse para decir “hola” o “adiós”. En esencia shalom significa paz, seguridad, bienestar amigable, prosperidad o favor y aprecio. El Nuevo Testamento usa la palabra “irane” para paz. De ahí proviene el nombre de Irene. Puede significar: paz, prosperidad, uno, tranquilidad, descanso. Restablecer, restaurar. Palabras magnificas. Todo el plan de salvación gira en torno a estas palabras.

Cuando la gente habla de paz dicen, “Oremos por la Paz”. ¿Pero a qué clase de paz se refieren? Usualmente es a la paz mundial o paz civil. Dijo Herbert Hoover, “La paz no se logra en la mesa de los concilios, o por medio de tratado, sino en los corazones de los hombres.”

Los hombres desean la paz, pero pocos desean desean aquellas cosas que llevan a ella. A menudo los que buscan la paz se aíslan de ella al convertirse en victimas de sus enemigos tales como el miedo, la codicia, la ambición, la envidia, la ira y el orgullo. Aquellos que adopten estas características no pueden tener paz. Deben dejarlas ir para hacer lugar para la paz y cultivarla.

La paz es algo que perderá de vista si apunta directamente a ella. Es como la felicidad: Si se pasa la vida tratando de ser feliz, la perderá [Mateo 16:25]. Usted encuentra la felicidad sirviendo y amando a otros. Así que si busca la paz en sí mismo y por si mismo, nunca la experimentara. La paz duradera no es la ausencia de alguna fuerza negativa. Es más bien la presencia de alguna fuerza positiva. Al permitir que Dios nos hable encontraremos la paz. Y se nos promete que cuando oramos la paz de Dios, que supera todo entendimiento, guardara vuestro corazón y vuestros pensamientos en Cristo Jesús, [Filipenses 4:7]. Él le dará esta paz que sobrepasa el entendimiento, cuando comience a conocerlo. Una actitud de gratitud también puede convertirse en fuente de paz. Ore, suplique, pida y entonces de gracias. Después de agradecer a Dios de Paz le dará esa increíble paz. Considera al integro y mira al justo porque hay un final dichoso para el hombre de paz. [Salmo 37:37].

Dios les llama a estar en paz, pero también desea que seas hacedor de paz. Que compartas esa paz con otros, no la guardes para ti porque, como la felicidad, es algo que retienes al darla. Jesús dijo, “Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios”. [Mateo 5:9]. Como pacificadores cristianos debemos invitar a nuestros semejantes a que hagan la paz con su Dios. Esa es la responsabilidad principal, En Lucas 10:5 Jesús envía a predicar a sus apóstoles. Les instruye a decir “Paz a esta casa” cuando entraran a un nuevo hogar. Somos una nación de ministros. Cristo vino a traernos paz, así que El nos envía a llevar paz a otros. Cristo vino al mundo con una proclamación de paz. Y concluyo su ministerio del mismo modo antes de ascender a los cielos.

Ya conoce la fuente de la paz verdadera en esta vida. Pero una paz más perfecta de seguro vendrá. Algún día, no habrá más que completa paz en todos lados. Isaías 11:6 promete “Morara el lobo con el cordero y el leopardo con el cabrito se acostara. El becerro y el león y la bestia domestica andarán juntos y un niño los pastoreara.” Esto significa paz en la creación, paz en nuestras relaciones, paz en todo el mundo. La promesa simplemente espera que los pacificadores la reclamen. Así nos ayude Dios.

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