AL PUEBLO DE KALININGRADO, RUSIA, Y AL MUNDO ENTERO

CONMEMORACIÓN DE LA  SOLEMNIDAD DE LA EXALTACION DE LA SANTA CRUZ  Y

CONMEMORACION DEL RETORNO DE LA CUSTODIA RUSA A SU BENDITO PUEBLO: RUSIA

 

Les extiendo mis saludos con los mayores deseos de alegría en este hermoso día que se conmemora  la Solemnidad de  La Exaltación de la Cruz. Saludo fraternalmente a todo el pueblo de Rusia, a todos los sacerdotes y clérigos que custodian sus iglesias para su sana doctrina y el servicio al pueblo de Dios. Un saludo muy especial al pueblo de Kaliningrado, a sus feligreses, hermanos, y misioneros  peregrinos que vienen a escuchar la palabra y a encontrarse con Jesús Eucaristía. Esta Iglesia lleva más  de trece años desde que regreso a su hogar La Custodia Rusa, como foco de una catequesis vibrante que toca corazones y los transforma con el llamado al amor y al perdón de Dios. Que también hoy sea un día especial de escucha de la palabra en la escuela de María en su advocación como nuestra Señora de Fátima,  quien fue fiel a Jesús y a su misión del  Reino, en la iglesia, con la iglesia y para la iglesia.

Hoy es un día para reunirse como familia, como devotos peregrinos que vienen a orar con fe y esperanza por  los pueblos y países  atribulados y oprimidos por la violencia, la demagogia, la mentira y diversos males sociales, económicos y políticos que les impiden ser pueblo y pueblo de Dios. Oren por las familias heridas y dispersas ante la falta de Jesús en sus hogares. Oren por los niños y jóvenes para que no les falte la fe y la esperanza a pesar de los momentos difíciles  que nos enfrentamos. Oren por los pastores y líderes cristianos para que entren con pasión  y alegría a cargar la cruz de su ministerio, siendo fieles y coherentes a  la misión que han asumido. Oren por las iglesias y los santuarios de  la Santa Rusia, para que bajo el manto de Nuestra Señora de Fátima, se convierta cada vez más en casa de acogida y de comunión eclesial, casa de servicio a los pobres y a los desamparados, en centro de espiritualidad y de formación misionera, y en faro de luz que ilumine.Vengan con alegría a celebrar esta  Fiesta  de la Exaltación de la Cruz.

La Custodia Rusa  les convoca y les habla de Dios, de su amor por  esta tierra y su gente. Por tanto no debe extrañarles que el mismo pueblo de Dios, haya designado a esta su tierra como la Santa Rusia, pueblo de eterna catequesis y testimonio de fe.  Cuando muchos países se encontraban desolados y confusos  ante invasiones, y cuando a la iglesia se le arrebataban sus propiedades y sufrían la imposición  de otras denominaciones, y muchos sacerdotes tenían que abandonar los países, Dios cuido vuestra fe con su amor providencial. Lo hizo a través de sus abuelos y padres, hombres y mujeres de fe, que vencían todo obstáculo he impedimento para escuchar la Palabra y a fortalecer el amor y el celo por su fe,ante una gran necesidad, una gran evangelización, y tan fuerte que este pueblo se lleno de religiosidad y de presencia de Dios que les sigue convocando como pueblo y llamándoles  por la Palabra a  vivir su fe y el amor como discípulos de Jesús.

Kaliningrado,  ha brotado como un lugar de encuentro, de identidad religiosa y de fidelidad a la Alianza y la palabra de Dios. También, como a principios del siglo pasado y en momentos de confusión religiosa, y en  medio de la incertidumbre social, histórico y político que vivieron vuestros abuelos, Dios utilizo a hombres y mujeres como instrumentos de fe y nuevos portadores de evangelización quienes vinieron a catequizar  y  recordarnos el verdadero Evangelio y les llamaron a vivir los sacramentos de la iglesia para cultivar la vida de la fe.

Hoy cuando estamos atravesando tiempos muy complicados y donde nos jugamos la identidad mas profunda, cuando el matrimonio y la familia que son base de la sociedad viven una rampante descomposición; y cuando graves problemas sociales , políticos y económicos nos están asfixiando, tales como la violencia, la corrupción, la mundanidad, la demagogia política y la pobreza, tenemos que reencontrarnos con Dios y con aquellas raíces cristianas que les forjaron como  pueblo, tanto , como familias y como sociedad rusa. Están fortaleciendo la espiritualidad y los lazos que les vinculan como hijos de Dios y hermanos, unos con otros. Dios les llama a través de la exaltación de la Cruz  y Maria en la advocación de la Virgen de Fátima les sigue diciendo “Hagan lo que Jesús  dice”. También hoy  necesitan  profetas y nuevos evangelizadores, que, fieles a la doctrina, sin fanatismos ni protagonismos, libres y sin ataduras, den testimonio de su fe con palabras y obras. También se necesita una nueva evangelización y una gran misión por toda la Santa Rusia. Una misión que libere los miedos, alimente la identidad religiosa y les haga vivir la fe con alegría y capaces de dar testimonio. Testifiquen la fe con conciencia y corazón. Testifiquen que Jesús, es nuestro Señor, el verdadero Camino, Verdad Y  Vida. Jesús es el Puente que ha unido las dos orillas cimentadas con el amor, la paz y la esperanza donde mantuvo en las columnas la misma altura e idéntico equilibrio.

Providencialmente celebramos esta solemnidad de la Exaltación de de la Cruz el catorce de septiembre como nueva evangelización y misión universal, que es el signo de nuestra fe  y que nos recuerda el mandato de Jesús: “Si quieres ser mi discípulo toma tu cruz y sígueme”. Cruz que recibimos en nuestro bautismo y que siempre preside nuestro caminar cristiano. La exaltación de la Cruz nos habla y nos interpela. Nos pregunta qué significado tiene  hoy en nuestras vidas a nivel de la familia, de la comunidad, de la iglesia, de nuestra nación. Sin Cruz no hay verdadera evangelización y no somos discípulos de Jesús. Hay que cargarla, hay que abrazarla, hay que adorarla como el instrumento de Jesús para ganarnos la salvación y el perdón de nuestros pecados.  Hoy la iglesia la pone en nuestras manos y nos invita a caminar con ella, a peregrinar, es decir, a salir a evangelizar con alegría y espíritu testimonial.

Pero esa Cruz no está vacía: está llena del dolor de la iglesia y del clamor de nuestro pueblo dolor de la Iglesia por los que han abandonado la fe y su propio seno eclesial, dolor de la iglesia por nuestros propios pecados y el anti testimonio de muchos de nosotros. Donde  la iglesia por la flojera de nuestra fe que la vivimos como agónica, sin ilusión ni alegría y con la misma expresión, y cargada de peros y excusas. Dolor de la iglesia cuando nos quedamos en los detalles y olvidamos lo esencial de nuestra fe que es Cristo Jesús, hijo de Dios que murió pero resucito. Y con el dolor de la iglesia, el clamor de sus respectivos  pueblos: miles abandonan sus tierras buscando otros senderos, las calles ensangrentadas por la violencia, matrimonios rotos cada día, familias sin amor, y niños y jóvenes maltratados y sin esperanza. Clamor de los pueblos por la pobreza, la crisis en la educación y la falta de techo para tantos deambulantes.

Hoy les exhorto a contemplar la Cruz, y con la Virgen María de  Fátima, como madre y maestra, escuchemos de nuevo su mandato “Hagan lo que El les diga”. Contemplemos la Cruz como discípulos y entreguémonos  a las causas de Jesús  para dar vida, y vida en abundancia. Entreguémonos con fidelidad y generosidad al mandato de nuestro bautismo y salgamos a evangelizar si miedo, en comunión fraterna,  y acogiendo a los pobres y a los que sufren. Es tiempo, pueblo escogido por Dios de evangelizar, de ser iglesia misionera, de dar testimonio vivo y coherente. Venzan la carencia de testimonio con verdaderas obras de compromiso con los niños a través de una catequesis misionera, acompañando a los jóvenes y los adultos, y edificando con entrega fiel y sacrificio la familia y la comunidad. Permitamos que esa Cruz nos hable y nos disponga nuestros corazones para amar y para perdonar, para servir al prójimo y a Dios, contra  viento y marea sin importar las tormentas. Caminemos con Jesús y con la Virgen de Fátima, escuchando sus palabras; “Dichoso aquel que escucha la Palabra de Dios y la pone en práctica”. Justo, ese es el mensaje del Evangelio  de este hermoso día y el predicador es el mismo Jesús que nos habla de la palabra de Dios.

Hagamos como la Virgen de Fátima, que escucho la Palabra y la puso en práctica. Toda  su vida fue en torno a la Palabra hecha carne, es decir, en torno a Jesús, su proyecto del Reino, y a su iglesia, como su instrumento. Fiel a la Palabra, se convirtió en Madre y Discípula, por excelencia. Por eso, su mandato es: “Hagan lo que El lesdiga”. Que esa Cruz que hoy acogemos,  y la presencia real de Cristo manifestada en la Custodia Rusa, encuentre hombros y manos que la carguen, y que anuncien la Buena Nueva de Cristo Jesús a todos, desde Kaliningrado, a toda la Santa Rusia y al Mundo entero. Con Nuestra Señora de Fátima,caminemos y evangelicemos para  que la Misión de Cristo, siga viva en su iglesia, transformando y renovando corazones.

Concluyo  este mensaje diciéndoles que: no podemos olvidar que Jesús nos ha dejado un precioso regalo           que les ayuda a tomar conciencia de que El esta: su presencia en la Eucaristía. Cuando nos ponemos a orar frente al sagrario, o cuando contemplamos en una adoración eucarística, podemos reconocerlo a Jesús presente frente a nosotros, dispuesto a entablar un dialogo cercano, intimo, sincero y aunque Jesús podemos encontrarlo en todas partes, su presencia en la Eucaristía es la más perfecta de todas,

Por eso  deseamos estar en su presencia, no hay nada mejor que invocar el Espíritu Santo y colocarnos frente a la eucaristía, mirarlo, dejarnos mirar por El, hablarle de nuestras cosas, escuchar su delicada voz.Ese momento puede llenarnos de fuerza y de paz, porque de la Eucaristía brota la vida del Espíritu  Santo; allí se derrama el Espíritu para nosotros.

MADRE:

Has venido a pedir la Consagración de Mi Santa Rusia a tu “Inmaculado Corazón”.  Hemos atendido a tus deseos, a través de nuestras oraciones y plegarias.  Permite que se revele,  otra vez en la Historia del mundo, el infinito poder del Amor Misericordioso.  Para que este poder detenga el mal, que transforme nuestros corazones, que se acerque para todos la Luz de la Esperanza, la Solidaridad, la Justicia, y la Paz.  Permítele a nuestra Bendita Rusia “Construir Puentes para Unir Orillas”.  Te pedimos que nos llames a cada uno por nuestro nombre y nos conviertas, derramando sobre nosotros tu Gran Amor, Gracia y Misericordia, abriéndonos a la visión de la Fe, teniendo la certeza que tu Inmaculado Corazón triunfara.

“Vayan y hagan discípulos a todas las naciones.  Yo estaré con ustedes siempre hasta el fin de los tiempos”.(Mateo 28: 19-20)

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